Soy LA ARDILLA BLANCA

Una Mirada, una Pasión Compartida

Una curiosa coincidencia dio inicio a esta apasionante aventura. En un momento de mi vida en el que buscaba algo más, encontré en la fotografía no solo una forma de expresión, sino también un puente para conectar con el mundo desde los sentimientos. Desde entonces, esta pasión se ha convertido en mi manera de explorar la vida, compartiendo risas, aventuras y sueños a través de cada imagen.

He aprendido a observar el mundo con ojos llenos de curiosidad, admirando los pequeños detalles que, aunque a veces pasan desapercibidos, encierran historias únicas. Esta forma de mirar la vida es algo que intento plasmar en cada sesión de fotografía. La curiosidad y la fotografía tienen algo en común: ambas nos permiten conectar con las personas y capturar momentos irrepetibles que permanecen para siempre.

Así nació La Ardilla Blanca, un reflejo de mi forma de ver el mundo. Disfruto de la vida con calma, pero siempre con un toque de entusiasmo que me impulsa a vivir cada día al máximo. Me encanta perder la noción del tiempo en un paseo por el campo, saborear un buen café mientras revivo anécdotas divertidas, y capturar esos momentos que llenan el alma de significado.

Lo que realmente me mueve es la conexión con las personas. Me gusta acercarme a cada uno de vosotros, descubrir lo que os hace únicos y capturar esos instantes auténticos que cuentan historias. Sin poses forzadas ni artificios, solo momentos reales que reflejan quiénes sois.

Cada sesión es una oportunidad para inmortalizar momentos que perdurarán, recordándoos siempre lo especial de vuestra propia historia. Me emociona poder ser parte de esas memorias, compartiendo un poco de mi aventura con cada imagen que capturo. Porque en cada historia que fotografío, también dejo un pedacito de la mía.

La

FOTOGRAFÍA

es mi

Forma de

ESCRIBIR

sin Palabras